La civilización de la vid y el vino era una realidad en las tierras riojanas hace más de dos mil años, como lo testimonian los numerosos restos arqueológicos de lagares y bodegas datadas en la época de dominación romana. Mantenida esta cultura vitivinícola durante la alta Edad Media al abrigo de los monasterios, sería en el de San Millán de la Cogolla donde Gonzalo de Berceo, primer poeta de la lengua castellana, ensalzara en sus versos las virtudes del vino riojano, cuyo incipiente comercio local controla el monacato emilianense.

Bodegas Nexus&Frontaura

En el corazón de la ribera del duero se transforman 40 hectáreas de viñedo propio de la variedad tempranillo tinta Fina inscritas en la D.O. Ribera del Duero.